Llego a bailar con mis tenis. Siempre.
Porque sé que no voy a parar en toda la noche y quiero estar cómoda… porque mi cuerpo necesita libertad para moverse.
Mi postura ya es derecha cuando bailo (con o sin tacones) eso no cambia. Pero hay noches en las que algo sucede:
Una canción. Un momento. Una energía que reconozco.
Y entonces los saco.
No es un deber ser. Es un querer ser.
Cargo mis tacones en la bolsa como quien carga un as bajo la manga. No los uso porque “toca”, porque “se ve mejor”, o porque alguien espera que lo haga.
Los uso cuando yo lo decido.
Cuando el flow me dice: es momento.
Y esa diferencia, entre obligación y elección, cambia absolutamente todo.
La intención lo es todo
Esa es la clave: la intención.
No me pongo tacones para verme más alta, más elegante o más “arreglada”. Me los pongo porque en ese momento específico quiero sentir esa carga. Esa energía distinta que traen consigo.
Es como cambiar de canción sin que cambie la música.
Sigo siendo yo. Sigue siendo la misma noche. Pero hay un shift… un click interno que el tacón simplemente amplifica.
No es el zapato. Es el timing.
Si me pusiera tacones toda la noche, perdería la magia.
Si nunca me los pusiera, me perdería esos momentos.
El secreto está en el timing.
En sacarlos cuando realmente lo siento. Cuando el cuerpo dice sí, cuando la noche lo pide, cuando hay un espacio entre canción y canción que se siente como una invitación.
Ahí es cuando la energía cambia.
No porque los tacones tengan poder sino porque yo sé cuándo usarlos.
Y entonces el mundo responde
Hay algo que pasa cuando me pongo los tacones en mi momento.
No solo cambia mi energía. Cambia cómo la gente responde a mí.
Algo se mueve afuera porque algo se movió adentro.
Y esto es lo que me fascina: no lo hago para provocar esa reacción. No me pongo los tacones pensando “ahora sí van a voltear a verme”. No es estrategia ni performance.
Es que cuando estoy en mi flow, cuando elijo desde adentro, cuando me permito ser… eso se nota.
No es control; es resonancia
No me gusta decir que “tengo el control” porque no se trata de eso.
No estoy controlando cómo me perciben.
Lo que pasa es diferente: cuando tú estás alineada, el mundo lo siente.
La energía que emites tiene otra frecuencia. Y la gente, sin saber por qué, responde a esa frecuencia.
El juego
Te voy a confesar algo: para mí esto es un juego.
Me divierte. Me encanta.
No desde el ego de “miren lo que puedo hacer”. Sino desde la curiosidad de explorar: qué pasa cuando me permito esto? Qué se mueve cuando yo me muevo diferente?
Es un juego conmigo misma.
Un experimento en tiempo real para ver qué pasa cuando dejo de hacer lo que “debería” y hago lo que siento.
Y la respuesta del mundo es solo la confirmación de algo que ya sabía:
Cuando eres tú, completamente tú, en tu momento… el mundo lo nota.
El secreto que no es secreto
Aquí está la cosa:
Esto no pasa cuando me fuerzo.
Solo cuando lo hago desde el flow.
Cuando es genuino.
Cuando es mío.
Cuando no estoy pensando en cómo me ven sino en cómo me siento.
Ahí es cuando la magia ocurre.
Mi verdad sobre los tacones
No los necesito para bailar bien, ni para sentirme segura, ni para disfrutar la noche.
Pero cuando los elijo, cuando ese momento llega y simplemente lo sé, se convierten en extensión de algo que ya estaba ahí.
Como subrayar una frase que ya era importante o subir el volumen a una canción que ya te encantaba.
Es cuestión de escucharte
Al final, todo se reduce a eso: escucharte.
Saber cuándo tu cuerpo quiere comodidad y cuándo tu cuerpo quiere otra cosa.
Hay noches en las que los tacones nunca salen de la bolsa y está perfecto, la noche igual fluye increíblemente.
No hay fórmula. Hay escucha.
Lo que aplica para los tacones aplica para todo
Esto que te cuento es solo un ejemplo pero es una metáfora de algo mucho más grande:
Cuántas veces haces las cosas porque “tocan” en lugar de porque las sientes?
Cuántas veces te obligas a ser la versión cómoda de ti misma cuando algo adentro te pide brillar diferente? O al revés: cuántas veces te fuerzas a “estar a la altura” cuando lo que necesitas es soltar y estar tranquila?
El tacón no es el punto.
El punto es: estás eligiendo desde ti o desde lo que crees que deberías ser?
La pista de baile como laboratorio de vida
Hace ya 4 años que empecé a bailar y una de las cosas que mas me fascina es usar la pista como mi lugar de práctica donde aprendo a escucharme en tiempo real en diferentes aspectos.
Es solo una de las mil y un formas en que llevo esa consciencia que he desarrollado a través de mi práctica de yoga a diferentes aspectos de mi vida.
Qué quiere mi cuerpo ahora?
Qué energía me está pidiendo este momento?
Me estoy forzando o me estoy permitiendo?
Eso es Yoga. No el pararte de cabeza y doblarte como pretzel, sino el crear consciencia e intención en cada acto que eliges o no hacer.
Y lo mejor de todo es que no necesitas una pista de baile para hacerlo. Puedes hacer lo mismo cuando eliges qué ponerte en la mañana, cuando decides si vas a esa reunión o no, cuando sientes que algo te jala hacia una dirección pero tu cabeza dice otra cosa.
Tu cuerpo sabe
Esta es la verdad más simple y más difícil de integrar:
Tu cuerpo sabe.
Sabe cuándo necesita descanso.
Sabe cuándo necesita moverse.
Sabe cuándo quiere comodidad.
Sabe cuándo quiere sentirse poderoso.
El problema es que muchas veces no le hacemos caso. Lo ignoramos. Lo silenciamos con “debería”, con “qué van a pensar”, con “no es para tanto”.
Pero el cuerpo sigue hablando. Y cuando finalmente lo escuchas, algo se alinea.
No es magia.
Es presencia.
Mi invitación para ti
No te estoy diciendo que uses tacones ni tampoco que bailes…. Simplemente te estoy invitando a que te preguntes:
Cuál sería mi equivalente a “sacar los tacones cuando el flow lo pide”?
Qué es eso que haces solo cuando realmente lo sientes? no por obligación, ni por apariencia, sino porque algo adentro dice SÍ?
Puede ser un labial rojo.
Puede ser hablar en una reunión.
Puede ser quedarte en silencio.
Puede ser irte temprano de una fiesta o quedarte hasta el final.
Lo que sea. Pero que sea tuyo.
Que nazca de escucharte.
Los tacones no son el poder
El poder es saber cuándo sacarlos.
Es confiar en tu timing.
Es dejar de seguir reglas externas y empezar a seguir tu propio ritmo.
Y eso, eso no te lo da ningún zapato.
Te lo das tú cada vez que eliges desde adentro.
Cuál es tu “momento de tacones”? Ese instante donde algo te dice que es hora de cambiar la energía, de mostrarte diferente, de permitirte algo que normalmente no te permites.
Me encantaría saberlo. 👠✨
Te leo en los comentarios
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